Monday, October 17, 2011

Conversaciones en un elevador

4

Conozco el cuento

- ¡Hola, buenos días, Martín!

- Buen día.

- ¿Cómo estás? ¿Cómo te va?

- Bien, muy bien.

- ¿Qué ha sido de ti? ¿Qué cuentas?

- Nada, lo de siempre.

- ¿En serio? ¿Sigues con el proyecto de…

- No, lo suspendí.

- ¿En serio? ¿Cómo? ¿Pero por qué?

- Pues cosas, ahí.

- Ah…

***

- ¿Le cerramos?

- ¿Qué? ¡Ah! El elevador, si….

- Al trece.

- ¡Claro! Trece. Te toca bajar antes que a mí…

- Cof, cof.

***

- Es que voy al quince…

- ¿Perdón?

- Que… que voy al quince, al piso quince.

- Oh…

***

- Y… hace mucho que no nos encontrábamos en el elevador, ¿no?

- Mjm…

- La última vez fue en Enero que venías del café de la esquina, con un latte de soya y un pan danés….

- ¿Ah, si?

- ¡Si! Que me contaste que te fue bien el fin de semana, fuiste a ver jugar al América, ¿Te acuerdas?

- No.

- Ah.

***

- ¡Pero seguro te acuerdas de la primera vez!

- Mmm….

- Que venía yo con el folder rosa y las acreditaciones del… del congreso de recursos humanos y se me cayeron cuando entré y me ayudaste a recogerlas…y dijiste eso de que deberían acreditarse mejor los cerdos que…

- No, no me acuerdo.

- Ah, ya…

***

- Así que al piso trece, ¿eh?

- Si.

- Con lo que cuentan de él.

- Mjm…

- ¿No prefieres seguirte al qui…

- Mjm, conozco el cuento.

- Ah si, del periódico mural, ¿verdad? Lo escribió esta compañera Sa…

- Deja de esforzarte, Ana. No me gustas.

***

- Este es mi piso, si me disculpas.

- ¡Hasta la próxima, Martín, que tengas bonito día! No te vayas a enam… snif.

FIN

Wednesday, October 12, 2011

Conversaciones en un elevador

1

El piso 13

- Buenos días, a dónde va?

- Al piso 13.

- ¿Al piso 13? Caray…

- Si, píquele ahí si me hace el favor…

***

- Oiga y, si no es mucha incumbencia, ¿Qué lo lleva al infortunado piso 13?

- ¿Infortunado?

- Con todo lo que cuentan de él.….

- ¿Qué cuentan? ¿Qué me está queriendo usted decir? ¡Hable claro!

- Usted es nuevo en el edificio, ¿verdad?

- Si, hoy es mi primer día.

- Ah ya….

- ¿Entonces?

- ¿Entonces qué?

- ¿No me iba usted a decir sobre los infortunios del piso 13?

- No, señor, ¿Cuáles infortunios? Son puras tragedias las que pasan ahí.

- ¡Bah! No exagere, no por ser nuevo tiene usted aplicarme una novatada…

- Novatadas, no, señor. Le estoy hablando en serio. Si yo fuera usted, me lo paso de largo, ¡Váyase al quince!

- ¡Que tontería!

- No, señor, hablo en serio, hágame caso, bájese de una vez. ¡Hágalo!

- ¡¿Oiga qué hace?! ¡Deténgase ahora mismo! No oprima ese bot…. ¡Cierre la puerta Oiga!

***

-Discúlpeme, no fue mi intención asustarlo.

- ¿Asustarme? ¡No quiero volver a verlo! ¿En qué piso vamos?

- Siete….

- En el siguiente me bajo, hágame el favor de oprimir el nueve…

- Cálmese, señor, ya casi llega. De verdad que no volverá a pasar.

- Maldita sea mi suerte.

- Mhmmm y está por empeorar.

- ¡¿Y sigue?! ¿Qué no piensa dejarse de cuentos?

- Que no son cuentos, Don… ¿cómo se llama usted?

- José.

- No son cuentos, Don José, le digo de una vez, si entra hoy a ese piso, algo malo le va a pasar.

- Ah ya el nueve, un poco más y no tendré que seguir escuchándolo…

- ¿Qué no quiere saber qué le va a pasar?

- ¡Que no! ¡Déjeme en paz!

- Señor, es el piso once…. Es ahora o nunca, nomás déjeme advertirle para que pueda tomar una decisión infor…

- ¡Está bien, usted gana! ¡Dígame pues que me va a pasar en el piso 13!

***

-Se va a enamorar.

***

- Píquele al quince si me hace el favor.

Fin.

Tuesday, March 8, 2011

La chica más paranoica del mundo

Hola. Soy la chica más paranoica del mundo.


Lo sé porque mi mamá me lo ha dicho, mi novio me lo ha dicho, mis hermanos me lo han dicho, mis amigos me lo han dicho y… bueno, prácticamente todos los que me han conocido el tiempo suficiente como para inferir una opinión sobre mi –que, yo considero, son 5 minutos- lo han dicho:


- Yissss, eres la chica más paranoica del mundo!.- dicen.


Me importa lo que los demás puedan decir, porque puede ser cierto. Como aquel niño ciego que dijo que podía temblar en cualquier momento a partir de la tarde en que empezó a circular su profecía por Internet. Me aterra la idea de que un niño ciego pueda poner a circular sus ideas por Internet, porque para hacer uso de la computadora se necesita ver el monitor, y si alguien que no ve pudiera de pronto ver el monitor, querría decir que lo imposible ha comenzado a suceder.


La película que más detesto en la vida es El Día después de Mañana, porque evidencias expuestas por Al Gore sugieren que podría llegar a ocurrir. Por eso me gusta estar bien informada sobre lo que es posible y lo que no lo es: porque de esa manera puedo saber cuando me están queriendo tomar el pelo en el cine. Desafortunadamente, el 90% de las películas que se exhiben en todas las salas del mundo tienen altas probabilidades de suceder…. el 10% restante corresponde a las comedias románticas, razón por la cual es mi género favorito.


Mis amigos dicen que si existiera un método eficaz, cuantificable y objetivo para medir la paranoia, ganaría el segundo record Guinness para mi pueblo (después del Taco más grande); que si existiera un premio Nobel de la paranoia, habría sido millonaria desde hace mucho tiempo; y que si cualquier fotoperiodista me sacara una foto, ganaría el Premio Pulitzer por capturar la paranoia en su estado más crudo…. Dios sabe que más dirán a mis espaldas… no creo que nada más de lo que estoy describiendo, porque me quieren mucho, y nunca me harían daño. Al contrario, considero a mis amigos como una especie de escolta personal que me sigue a todas partes, y que me hacen sentir siempre segura.


Ésa es la mayor ventaja de ser la chica más paranoica del mundo: que mis seres queridos me saben la chica más paranoica del mundo y por ello jamás me dejarán sola.

En resumen, me gusta como soy, y mientras no existan carteles de “qué hacer en caso de avistamiento extraterrestre”; mientras sospeche que el gobierno oculta información sobre un proyecto de provocación de terremotos para activar la economía; mientras tantos peligros sigan siendo ignorados por la sociedad dada su apariencia indefensa o imposible, seguiré existiendo yo… la chica más paranoica del mundo.

Sunday, January 27, 2008

Respecto al clima

Ni común, ni corriente

Aquel no era un día común y corriente.
Durante la noche había soñado que Mel Gibson le faltaba al respeto y luego, un sueño del fin del mundo que implicaba un virus esparcido entre la población, caos en la ciudad, animales salvajes en la calle, pocos sobrevivientes y escasez de alimentos, en fin, la versión más quemada del fin del mundo.
Despertó deseando soñar historias originales, nuevos actores, y la posesión de dotes para las artes marciales, en caso que algún "wannabe" director católico le faltara al respeto de nuevo.
En los clásicos del cine, el protagonista se despierta y lo primero que escucha es el canto de los pajaritos, (con excepción de los clásicos del cine mexicano, donde el canto pertenece a un gallo). En Tierra Cálida, se despierta bruscamente con el canto de una sirena, o con el molesto sonido que produce un chamizo al rodar. Se despierta con cruda. Pero nunca, jamás en tiempos de Al Gore, se despierta con el sonido de una abundante lluvia. Pero aquel no era un día común y corriente.
Llovía a cántaros a plenas 10 de la madrugada, cuando las cachoras procuran su baño de sol. Llovía sin tregua, en una ciudad donde el alcantarillado como sistema de desagüe es una leyenda urbana, y que si existiera como tal, con toda seguridad se habría vivido hace décadas la tragedia de "La Cosa".
"¡Maldita globalización!", pensó.
Hasta ese día, atribuía todos los males de la humanidad a 3 fenómenos: la globalización, el calentamiento global y Slim. Los cambios climáticos, por supuesto, correspondían al calentamiento global. Pero aquel no era un día común y corriente.
Tan ni común ni corriente era aquel día, que al bajar de la cama, encontró sus pantunflas en su lugar, el control de la televisión en la mesita de noche y un documental sobre la vida y obra de Karl Marx en la televisión pública.
Tan, tan ni común ni corriente era aquel día, que, al bajar a la cocina, encontró sobre la barra una carta del comité de vecinos donde hacían una invitación para reforestar el parque infantil y las calles del fraccionamiento.
Tan, tan, tan, pero tan ni común ni corriente era aquel día... que sintió ganas de bañarse (consciente de que la lluvia habría apagado el boiler y no habría manera de prederlo hasta que se detuviera).
Tan, pero tan, pero tan ni común ni corriente era aquel día, que el desayuno estaba servido en la mesa, con postre y una nota amorosa de la mamá.
No era un día común y corriente aquel. Con una extraña sensación de entusiasmo, se dispuso a engullir sus waffles (desayuno nada común y corriente), pero entonces ocurrió de súbito, como todas las cosas malas en la vida, que salió el sol.
Sólo entonces comenzó a ser aquel... un día común y corriente.

Saturday, August 4, 2007

Las aventuras del diafragma.

Capítulo 3
Supercaliantrologístico (espialidosus).


Invadida por una curiosa expectación desde la primer vuelta en busca de estacionamiento, bajó con determinación del vehículo y se dirigió a su primer destino. Los artículos que cargaba (contados de antemano) chocaban unos con otros dentro de la pequeña funda de laNikon, calibre 6.1: Id, cartuchos de memoria, 63 pesos y un pin representativo de la comitiva de fotógrafos de su generación con la insignia "say cheese" (by ph54n).

"N2" leía un letrero luminoso sobre un edificio de paredes oscuras y apariencia inhóspita, de cuya entrada principal emanaban ritmos similares a aquellos de las antiguas civilizaciones en rituales de sacrificio. Tambores por bajos, cantos guerreros por derivaciones del hip-hop, hembras semidesnudas por hembras semidesnudas: unas cuantas sustituciones por mencionar.

De pie, expectante, ante la imponente presencia de dos machos de gran tamaño (vertical y horizontalmente) y gesto contraído, la fotógrafa arregló, con graciosa calma, el gafete en su pecho.

De pronto, la sensación que desde el camino aguardaba en las entrañas se apresuró por todo el sistema nervioso, y se le escapó por los poros de la nuca. Algo la llamaba....quizás fuera el salvaje ritmo de las profundidades del edificio, o la emoción de un nuevo trabajo... lo que si era seguro... era que la bestia dormida en el interior de su funda.... el obturador criminal mutilador había despertado.

Las aventuras del diafragma.

Capítulo 2
Camarógrafa en la boda.
(Featuring Nicola Di Baris' "El ultimo romantico")


Tragedia en Boda del sábado

Mexicali, B.C.- Un saldo de 2 heridos, dos chivitos muertos "a la vuelta y vuelta" y 4 platos sin comer, resultaron de la boda de los Ingenieros industriales. Los heridos, identificados como "el novio" y "la novia", recibieron 48 impactos de una Canon Calibre 35 a color, y 17 en blanco y negro, teñiendo inevitablemente la noche de decepción. (Pase a la página 18 A).

Esa noche se casaba su prima, la primera en la familia en terminar "su carrera" después del tio Kiko. Vestía de blanco, segun la tradicion (véase el discurso de Lety Renteria sobre Señorita Ciencias Humanas, noviembre del 2006) y un rostro de real angustia. Aunque se decía vanguardista, mujer del Siglo XXI, open mind, la chica anhelaba la boda: el pastel, el bailongo, los centros de mesa, barbacoa con arroz naranja y ensalada gringa, baile de dólar, algo prestado, algo robado, algo azul, el ritual de la liga, colchoncito y esas cursilerías que ve tú a saber a quién se le ocurrió; es decir, una boda tradicional. Pero le tocó un rebelde.

El sí era hombre del Siglo XXI: huyó del casorio hasta que ya se lo permitiero, y accedió a dar el gran paso con la tan original como innecesaria condicion de que no se hiciera bailongo... ni misa.

Lo primero lo lloró toda la familia. La misa nomás la abuela. Así que, tras un insistente petición de los tíos argüenderos y las primas cursis, se llevó a cabo la mentada boda.
De pie a la entrada del salón, en un estudio improvisado y una cámara de principiante, el obturador criminal mutilador llamó a los novios para la sesión de fotos. Su estómago en plena austeridad fisiológica, y le ofrecieron un festín de sentimientos: decepción, desesperanza, frustración.... y el novio desfajado.

-Arréglate, mi amor, ándale, para la foto- rogó la novia.
-Ay no! Ya!!

Una pelea de cinco minutos, en la cual destacaron las palabras del novio: ¡yo ni siquiera estuve de acuerdo con esto! ¡tu solo piensas en ti! ¡era innecesario!

-No nos merecen. Acaba con ellos.

Una ráfaga de flashes, y un grito ahogado.

Bueno, ¡¿y para que se casan si no van a querer sonreir para las fotos?!
Por eso uno no quiere ser reportero de sociales....caramba!